martes 12 de mayo de 2009

Enunciación # 1

Crónica: Obra literaria que narra hechos históricos en orden cronológico. La palabra crónica viene del latín chronica, que a su vez se deriva del griego kronika biblios, es decir, libros que siguen el orden del tiempo. En una crónica los hechos se narran según el orden temporal en que ocurrieron, a menudo por testigos presenciales o contemporáneos, ya sea en primera o en tercera persona.

domingo 12 de abril de 2009

Turiyica, Reina de Purique y Carayaca.


La cena fue más temprano y más concurrida de lo normal, había una cara que me llamó la atención. Cuando entré ya estaban todos comiendo, era una situación propicia, por la tilde familiar del momento, para rescatar el polvo de los baúles que se recoje y se vuelve a echar. Vino, pero el blanco, prudencia hasta donde nos daba y un plato de comida libanesa que te hacía repetir una y otra vez. La cara que me seguía llamando la atención era un rostro largo y pálido, con dos ojos pequeños y constantemente brillantes, aguados. La nariz que le seguía el baile a la forma de la cara y el pelo peinado de adjetivo, completaban una figura insospechada, alguien al que uno jamás podría adjudicarle semejante don como el de la palabra. La maravillosa virtud de convertir las situaciones rituales de una vida en su semblanza, en un episodio cargado de su idiosincracia, de sus furias, de sus memorias.

Turiyica se autodenominaba un ser puro, decía que de su mezcla provenía una raza entera, nueva, pura. Un ser Arabeiberoafroaborigen. Por eso encantaba y se hacía dueña del nucleo conductor del conocimiento. Se permitía, sin quitarle peso a la falta, corregir y amoldar a sus tamaños, el inocente saco de la Historia. Decía que tenía mil años. La única mujer sin mapa.

Nombraron a alguien que no conocía, pero por la mirada inmediata como reacción a su nombre, supe que se recordaba con luto. Lo nombró un primo de mi anfitriona que, mas allá de haberlo conocido ahí, me causaba cierta intriga su presencia. Tenía algún temor explícito por profundizar en el cuento, algo que de reojo veía como un peligro inminente bajo el contexto del relato. Lo dijo casi susurrando, con tono de culpa y sabiendo que de fallar no había vuelta atrás, pero lo dijo, y lo dijo en Verso, lo pronunció irremediable, lo invocó. El señor había presionado un gatillo. Turiyica lo escucha todo. Ella ha vivido mil años.

Comenzó a columpiar la mesedora justo cuando volteó, sabía que se había escapado, de alguna membrana de imprudencia, la palabra más grave de su vocabulario; la Muerte. Me llamó la atención como aparecían las manos a la luz pública por primera vez, las subío al mismo tiempo para pedir la palabra y a su vez prender un cigarro. Todos se alertaron, Turiyica le llamaba la atención a la opinión. Sentí un suspiro, de esos últimos. Me tomaron más fuerte de la mano y el señor se recostaba de la silla para prevenir el golpe. Turiyica conocía mejor la Historia, a su gusto y oleaje.

jueves 9 de abril de 2009

Nicolás Manzano: Del Arte Como Cualquier Cosa.

A pesar de permanecer en piloto automático y herméticamente sellado a cierto tipo de comentarios, cuando estos se hacen repetidos parece que de alguna manera me adentran en un tema poco agradable de mencionar.

Bien podríamos estar hablando de un enfrentamiento entre la justificación del arte como cualquier cosa, y un sector que quiere tener el control sobre la cultura teniendo un listado parámetros para pertenecer a su élite.Lo curioso es que en ambos casos hay gente en busca de diferenciación.

La constante búsqueda de la verdadera voz artística puede llevar mucho tiempo, en el cual es clave tener la mente clara para ser analíticos con el trabajo propio y su evolución, y no en una constante defenza ante cualquier crítica. Es preferible seguir intentando y ocupar el tiempo en ello a que la misma necesidad de agrado te lleve a tratar de encajar en un perfil social del artista donde tengas que asistir a sitios que no frecuentas y amoldar tus intenciones iniciales ante una numerosa cantidad de gente que llama ¨Intenso¨ a lo que desconoce o a lo que sencillamente sale de su mundo de diversión de fin de semana, que es peligrosamente disfrazado por un orgulloso sentido de pertenencia en esta generación marcada por la constante necesidad de atención del individuo:los selectors (dj..s),Los numerosos perfiles personales en internet y las ¨autopics¨.

jueves 8 de enero de 2009

Odessa.



Aunque nunca estuve en Odessa

recuerdo la ciudad y su vida.

Esperar llegar a ella es inútil

porque nunca ha existido

y tan sólo sombras son sus muros

proyectados al mediodía.

Vacía es ella.

Nosotros la recordamos.




Gelindo Casasola.

martes 28 de octubre de 2008

Pase Adelante: Un Cactus


Piel de Gallina.

El mordisqueo de las uñas junto con el tronar de la mandíbula y el nervioso movimiento hiperquinético de la pierna derecha, todos en una entrada en piano, daban paso al inicio del show. Desde afuera, la luz le cegaba la vista y las manos le temblaban, los oídos los tenía tapados y respiraba con dificultad, mientras se imaginaba a la multitud riéndose, llorando o babeando del aburrimiento de aquello que estaba a punto de mostrar. En ese momento, con un crescendo absoluto, el estómago decidía dar su gloriosa entrada con los ruidos más raros que desde el fondo, en algún lugar de los intestinos, podía cantar de manera amplificada. Los sentidos, todos como agujas en punta, se dirigían en no perderse ningún detalle. El oído y la vista en síncopa con el gusto. El olfato y el tacto creaban el psico-terror necesario para cualquier escena respetable de horror. Por supuesto, todo al ritmo de las pulsaciones del metrónomo en sus diferentes variaciones, a tempo, presto y retardando. Ya para este entonces, el poder escuchar cualquiera de las voces de su cabeza se había convertido en un lujo. Ya para este entonces, a él, sólo le quedaba comenzar: Había una vez…

lunes 20 de octubre de 2008

Epístola.


Nadie me ha contado mejor cuento que el tuyo. Hasta hoy creo en tu juicio y me dispara, con bala, cualquier veredicto. Tú dispones y propones. Tú proteges y aconsejas.

Un día te quiero contar yo un cuento. Un día te quiero entregar ese tulipán de Holanda. Quiero dibujar algo para mostrártelo y escribir una canción para que te aprendas la letra. Un día quiero que te rías y que no dejes de llorar nunca con los mismos lápices de siempre.

Será un día en que las cerámicas vayan y vengan. Será un día en que las lejanías y las mudanzas nos griten que todo valió la pena. Quiero un día mostrarte el otro lado de la sala.

Porque hasta hoy nadie me ha contado mejor cuento. Porque sigo queriendo tener tu nariz y llevarte a Pamplona el día de San Fermín.

Porque aunque no soy quien tú quieres que sea, soy quien soy gracias a ti.

A Gailiviro.

martes 23 de septiembre de 2008

A Veces Es Mejor Contarlo.


Hoy me guardo ocho meses en el bolsillo pequeño de un bolso que ya no uso.

¿Quién me presta una lupa?

Ya no valen ni las piñas, ni los instrumentos, ni los productos, cualquiera, de belleza. Se guarda todo y se va de viaje, porque siempre puede más el egoísmo.

Que nadie se duerma en una esquina, que nadie se quede tranquilo.

A nadie le gustan los caminos de regreso. Usted se va de La Nada.

Y se cierra el telón. Vaya privilegio.